jueves, 6 de noviembre de 2014

La Vida Sigue

Aún después de la separación del matrimonio Langeeraak-Dumont la vida siguió su curso. Reneé continuó trabajando y poco a poco se acostumbró a vivir sola con sus hijas, a encargarse de ellas y aunque todavía extrañaba a Jason, se las arregló sin él, aún durante el invierno que ese año fue bastante crudo.


 Jason no se olvidó de sus deberes de padre y visitó con frecuencia a sus hijas para pasar tiempo con ellas, especialmente con Josie, quien se encontraba en plenos exámenes finales. Dentro de muy poco se graduaría en el Town Hall e iniciaría su vida Universitaria, lejos de Sunset Valley.

 
 
 

Josie tenía mucho que estudiar para pasar los exámenes, terminar la preparatoria con calificaciones altas y así conseguir créditos suficientes para facilitar su ingreso a Uni. Todo esto la tenía demasiado tensa, pero las frecuente visitas de su padre en casa le alegraban los días y aliviaban la tensión.


Ese mismo invierno Reneé organizó una fiesta de cumpleaños para Josie, pero como no era muy buena en la cocina, prefirió ordenar pizza, El invitado de honor desde luego fue Jason quien la sorprendió con un ramo de flores. Aunque intentaron por todos los medios de disimularlo, ambos se veían felices juntos. A Reneé le resultó difícil no albergar alguna esperanza ante la inusual galantería de Jason. ¿Qué significaban las flores? ¿Serían un símbolo de amistad o de una posible reconciliación?
- Jason, me trajiste flores. Aww, que bello detalle de tu parte, querido.
 ("Pobre Jason, se vé que todavía está muy enamorado de mí. Seguro esta noche me ofrece sus disculpas y me pide que nos reconciliemos.")

 
 
 Reneé no se equivocaba respecto a los sentimientos de Jason. La verdad, él también la extrañaba mucho, después de todo ella era la única mujer que había amado en su vida. Lástima que el orgullo siempre terminaba por cegarlo. 
- Oh, no es nada, son sólo flores, querida... 
("Si cree que daré el primer paso, esta muy equivocada. Es ella quien debe pedirme perdón a mí.")

 
 

 Ninguno de estos pensamientos impidió que la fiesta de cumpleaños de Josie fuera un éxito. Por primera vez en mucho tiempo la familia estuvo reunida en un ambiente de total alegría, y acompañados por el mejor amigo de Josie, Malcom Laandgrab y su madre, Nancy.  Tras apagar las velas del pastel, Josie se convirtió en joven adulta...


Al poco tiempo, Josie se graduó. Ahora sí estaba lista para iniciar su vida universitaria y para festejarlo bebió la poción de felicidad, obsequio de su padre. Ese mismo día fue el cumpleaños de Katya, otro gran acontecimiento en el cual por supuesto Jason también estuvo presente. De hecho, fue unos de los días más felices que pasaron juntos los Langeeraak-Dumont antes de la partida de Josie.


Con la ayuda de su padre, Katya apagó las velas de su pastel y con ello se convirtió en niña. A partir del día siguiente comenzaría a asistir a la escuela primaria de Sunset Valley. Durante el festejo, Reneé fue la más feliz. No sólo le alegraba de que su hija hubiera crecido bien, sino que ahora que Katya era una niña 'grande', ella tendría más tiempo para sí misma, para su carrera y quizás para recuperar a Jason.


Una reconciliación ya no parecía tan imposible. Después de todo, el tiempo había pasado, ambos habían madurado. Quizás era tiempo de dejar atrás el orgullo y el rencor; reconocer que no podían vivir el uno sin el otro. Por lo pronto entre ellos había surgido algo parecido a una amistad, lo cual era mejor que nada. Tristemente, tras la partida de Josie rumbo a la Universidad, Reneé tuvo que mudarse a Hidden Springs por cuestiones profesionales, llevando a Katya consigo. Y aunque meses más tarde Jason se mudó también, el trabajo, las giras y otras cosas propias del trabajo volvieron a separarlos. Sin embargo, a pesar de sus múltiples ocupaciones, la amistad se mantuvo viva. Ninguno de los dos perdió la esperanza de volver a estar juntos algún día. Y ese día estaba más cerca de lo que esperaban.

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