miércoles, 5 de noviembre de 2014

El Principio del Fin


Tras el largo descanso que Reneé se tomó después del nacimiento de Katya, al fin llegó el día de volver a a hacer lo que más le gustaba en la vida: cantar. Su primer trabajo fue una presentación en el parque, que por cierto era también su primer concierto oficial en Sunset Valley.  Por un momento Reneé creyó que todo se arruinaría, pues apenas llegó al parque comenzó a llover, pero por suerte, para la hora del show la lluvia ya se había ido, las estrellas brillaban y todo salió de maravilla.


Por desgracia en casa las cosas no iban tan bien como en el trabajo. Los problemas entre Reneé y Jason continuaban. Habían discutido a diario y sin cesar durante semanas, hasta que una noche, antes de una presentación de Reneé en el Karaoke, surgió de nuevo el tema del incidente del Port-A-Party. Los reproches y las acusaciones volaron; ni la presencia de la pequeña Katya los detuvo. Se dijeron de todo, se insultaron, se gritaron y Jason finalmente pronunció la palabra prohibida: divorcio. Reneé quedó en shock, jamás imaginó que Jason llegaría a ese extremo. Esa noche fue ascendida a Superestrella, pero estaba tan aturdida que ni lo disfrutó y menos pudo celebrarlo. 
"¿El divorcio? No, no puede ser. Tiene que ser un sueño, un muy mal sueño".


Pero no era un sueño. Jason hablaba en serio. Su paciencia se había agotado. Reneé no sólo lo había traicionado, sino que rara vez estaba en casa para ocuparse de Katya o de Josie, cuando no estaba trabajando se la pasaba de fiesta y el no podía más con la situación. Tenía que ponerle un hasta aquí, así que al día siguiente, le envió a Reneé la solicitud de divorcio. Por la noche, su show fue todo un éxito, las críticas lo calificaron como 'impresionante' y Jason ascendió a Ilusionista, el nivel 9 de su carrera. Estaba a sólo un paso de la cima, pero ¿de qué le servía todo aquello ahora que su matrimonio había terminado?

 

La más afectada por esta situación era Josie. Habiendo terminado la preparatoria, ya no se hallaba de visita en casa. Viviría ahí hasta que llegara el día de marcharse a la Universidad, algo con lo que había soñado por años, pero la verdad no la estaba pasando nada bien. A pesar de su buen carácter, las dificultades entre sus padres la ponían de mal humor, sin contar el hecho de que era ella quien tenía que encargarse de Katya prácticamente las 24 horas del día, ya que sus padres se la pasaban trabajando, cuando no estaban peleando, claro. Cuidar a su hermanita no le molestaba, pero después de tantos días de encierro y problemas, comenzaba a sentirse asfixiada.


Su padre ya rara vez estaba en casa, y si lo estaba, se la pasaba bebiendo o jugando con Merlín, o haciendo hasta lo imposible por no encontrarse cara a cara con Reneé. Una situación demasiado tensa, pero para bien o para mal, estaba a punto de llegar a su fin. Los trámites del divorcio se habían iniciado, y Jason ya estaba buscando un lugar donde vivir, sólo estaba haciendo tiempo y tratando de sobrellevar la situación. Por suerte para Josie, para cuando todo acabara ella ya estaría muy lejos de todo el conflicto, a salvo en la Universidad.


 

El día de la despedida fue triste e incómodo. Antes de salir definitivamente de la casa, Jason dio un beso a sus hijas y prometió visitarlas tan seguido como pudiera. De Reneé se despidió rápido y fríamente. Ya sola, Reneé tuvo que bajar su ritmo de trabajo para poder hacerse cargo de Katya, situación que la ponía de nervios, sin contar que extrañaba horrores a Jason. Todavía en ese entonces tenía la esperanza de que durante alguna de sus visitas, él aceptara hablar con ella, la perdonara y regresara a su lado. Claro, era más fácil ella vivir en la negación que aceptar la realidad tal cual era: Jason se había ido, y esta vez al parecer, para siempre.

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