viernes, 19 de septiembre de 2014

Triste Decisión


Aaron le informó a Kay sobre el estado de la Fruta Prohibida y le preguntó si debía proceder a la cosecha. Kay lo puso al tanto de lo que podía pasar si cosechaban la fruta.
-- Según mis estudios, si cosechas la Fruta ahora mismo obtendrás un bebé planta parecido a tí y tú serías su padre. Si no la cosechas y sólo prosigues con los cuidados como deshierbar, regar y fertilizar, con el tiempo obtendrás una semilla comestible capaz de transformar a quien la ingiera en un Sim Planta.
-- Así que la primera opción es un bebé planta. Hmm, interesante...


--Muy interesante, sí. Y maravilloso desde el punto de vista científico, pero complicado en el aspecto familiar. Dime ¿qué haríamos con un bebé planta si confirmo que vamos a tener un hijo? Tendríamos que quitarle la atención a alguno de los dos. Eso sin mencionar lo que opinaría el resto de la familia. Sé que a mi abuelo le encantaría, y también sé que no debería preocuparme por la opinión de los demás, pero en nuestras circunstancias, no sé si podríamos lidiar con algo tan difícil.
 -- Entiendo. Entonces tal vez sea mejor no cosechar la Fruta ahora. Nos quedaremos con la semilla, la guardaremos en un lugar seguro y esperaremos. Ya habrá tiempo más adelante para completar el experimento. 
-- Así es. Gracias por tu comprensión, Aaron.


 Después de hablar con Kay, Aaron se dirigió al invernadero y en lugar de cosechar la Fruta Prohibida, tomó la semilla y la almacenó en un lugar seguro. Así concluyó la primera etapa del experimento de Kay.  Fue una decisión triste, pero ella no perdía la esperanza de continuar cuando se hubieran estabilizado como familia. No había nada que le hiciera más ilusión que triunfar como científica y un descubrimiento como la Fruta Prohibida no era cualquier cosa.
-- Aquí no termina mi experimento, lo continuaré en cuanto pueda, lo juro. Y basta ya de tristeza, es en mi hijo en quien debo pensar ahora.


Por suerte había otro "experimento" en puerta que trajo la alegría de vuelta a los Wassem. Otra planta muy especial estaba a punto de dar un fruto que Aaron sí podría cosechar: Dinero. Exacto, el Arbol del Dinero había llegado a su madurez y les daría muchos simoleones, los cuales por cierto necesitarían ahora más que nunca, para el nuevo miembro de la familia que venía en camino y, desde luego, para futuros experimentos.

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