jueves, 18 de septiembre de 2014

Noticia Inesperada


Al día siguiente, Kay apenas podía creerlo. ¡No había sido un sueño, ella y Aaron estaban casados! Habían planeado un viaje de bodas, pero sería hasta que el experimento de Kay con la Planta Prohibida concluyera, es decir, cuando la planta diera su fruto y ya faltaba muy poco. Claro, el hecho de que no salieran de viaje no quería decir que no hubiera una noche de bodas. Kay y Aaron querían ir a algún lado a festejar, pero el granizo estaba cayendo en grande así que cancelaron y se quedaron en casa. A Dakota esto le pareció perfecto después de haberse sentido algo ignorada durante el tiempo que había durado la boda.


 Aaron aprovechó el tiempo en casa para conversar y darle cuidados a la planta. Era su idea que a veces ésta se sentía sola y necesitaba que le hablaran un  poco sin importar el tema. Afuera seguía haciendo un tiempo de los mil demonios y para colmo, Kay comenzó a sentir náuseas y mareos. En un momento la náusea fue tan fuerte que apenas si alcanzó a llegar al baño del sótano, que era el que le quedaba más cerca. ¿Acaso le había caído mal el banquete de bodas? 
--Kay ¿estás bien?
 --Erm... sí, estoy bien. Gracias Aaron.


Pero más entrada la noche el tiempo mejoró y Kay también. Eso animó a Aaron, quien le propuso que fueran a celebrar al club The Grind. Todo transcurrió de maravilla hasta la hora de la salida cuando Kay volvió a sentirse mal, aunque ella intentó no darle importancia.
-- Sería mejor que te viera un médico.
-- No es necesario, Aaron. Te digo que voy a estar bien.
Como Aaron insistía en que fueran al hospital, llegando a casa, Kay le comunicó sus sospechas.
-- Aunque aún no lo confirmo 'científicamente', algo me dice que no estoy enferma, sino embarazada--. Aaron se quedó mudo en un principio, pero luego reaccionó con gran emoción: -- ¿Embarazada? ¡Sí! ¡Voy a ser papá!


Ya a solas, Aaron visitó de nuevo la planta de la Fruta Prohibida en el laboratorio. Estaba lista para ser cosechada. Justo ahora... Aaron se preguntó si debía proceder con la cosecha ahora que sabía que iban a tener un bebé. Como Kay era la científica aquí, tendría que preguntarle qué consecuencias traería para su naciente familia el cosechar la fruta. ¿Sería bueno? ¿Malo? ¿Complicaría las cosas? A Aaron se le llenó la cabeza de preguntas y de dudas...

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