lunes, 3 de noviembre de 2014

El Final de la Tregua

El tiempo que duró el embarazo de Reneé, la paz reinó en el hogar de los Langeeraak-Dumont, permitiéndoles por primera vez llevar lo más cercano a una vida normal. Jason continuó dando sus funciones y disfrutando largos ratos de tranquilidad en casa con su perro Merlín, quien también se veía mucho más alegre.


Josie disfrutó de la playa, aprendió a snorkelear e incluso se graduó de la preparatoria, lo cual significaba que pronto regresaría para quedarse definitivamente en Sunset Valley. Pero dicen que nada dura para siempre y eso fue exactamente lo que pasó con la tranquilidad de los Langeeraak, la cual terminó el día que Reneé descubrió en el buzón una carta y un obsequio para Jason de una de sus admiradoras. "Mi querido Jason. Recibe este obsequio con todo mi amor y mi admiración. Tuya, Bebe Hart"¿Así que ahora me engañas con esa tonta?"

 

  Reneé estaba tan furiosa que no le importó echar por la borda los nueve meses de tregua. En un impulso, para vengarse esa noche coqueteó cuanto pudo con el dueño de la discoteque Port-A-Party. Un simple flirteo que no pasó a mayores y que habría pasado totalmente desapercibido si no hubiera habido tantos paparazzi alrededor. 

 

Al volver a casa Reneé se sintió culpable y preocupada. Con todos esos paparazzi rondando la disco, Jason podría enterarse de lo ocurrido tarde o temprano... Pero ¿acaso no se lo merecía por haberla engañado con Bebe Hart? Mientras pensaba todas estas cosas, Jason se hallaba dando una de sus funciones de magia, sin sospechar lo que ocurría.

Para colmo de males, esa misma noche el embarazo de Reneé llegó a su término y ambos tuvieron que salir corriendo rumbo al hospital. Su segundo hijo estaba por nacer. O mejor dicho, su segunda hija, porque fue una niña a la que llamaron Katya. 

 
 
Con todo el alboroto de la llegada de la bebé, el asunto de Bebe Hart y del Port-A-Party quedaron momentáneamente en el olvido. Ya libre de su embarazo, Reneé pudo disfrutar de nuevo de su libertad y se dedicó a pasear por la playa mientras Jason se quedaba en casa con Katya. Todo iba sobre ruedas, hasta que Jason se enteró por los tabloidos del asunto de Reneé con el dueño del Port-A-Party.

 

-¡Bien hecho, Reneé, ahora gracias a ti soy el hazmerreír de Sunset Valley!
- No me digas. ¡Pues nada de esto habría ocurrido si no me hubieras engañado con la tal Bebe Hart!
-¿Quién diablos es Bebe Hart?
 Y la guerra se inició otra vez. El disgusto de Jason fue tan grande que estuvo a punto de pedir el divorcio, pero se contuvo. Tiempo después, Reneé comprobó que no había nada entre Jason y Bebe Hart, quien no era más que una simple fan. Entonces le pidió perdón por su desliz con el dueño del Port-A-Party, pero era tarde pues Jason había perdido la confianza en ella y al parecer, para siempre. Ese fue el principio del fin del matrimonio Langeeraak-Dumont.

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