viernes, 12 de septiembre de 2014

La Boda


La boda de Kay y Aaron estaba a punto de comenzar. En el jardín ya estaba todo dispuesto para recibir a los invitados. El novio fue el primero en estar listo, y también Dakota. No estaba nervioso, pero sí impaciente, faltaban por llegar algunos de los invitados más importantes, como su padre. Y el tiempo estaba corriendo. ¿Acaso no iba a presentarse?


Minutos después de Aaron, Kay estuvo lista también y -ella sí- bastante nerviosa, pero conversar con su padre pareció calmarla. Nabila, la madre de Aaron también se hallaba muy nerviosa por el retraso de su esposo, así que para tranquilizarse se sentó a comer un bocadillo. Myra, la abuela de Kay fue de las primeras en llegar. Nadie se explicaba por qué los demás tardaban tanto, el trabajo tal vez. Mientras esperaban, los bisabuelos se la pasaron haciéndose cariños. ¡Con tantos nietos y bisnietos, y siguen enamorados como el primer día! Kay y Aaron se parecen mucho a ellos, ojalá su matrimonio fuera igual de dulce y duradero.


La novia llegó primero al arco nupcial. Aaron se apresuró a hacerle compañía. La ceremonia debía comenzar ya, pero llevaba cerca de de tres horas de retraso a causa de los invitados impuntuales. En ese momento apareció Gwyneth, la hermana de Kay, una de las invitadas de honor que se había demorado por cosas del trabajo. En fin, ya estaba aquí, pero aún faltaba el padre de Aaron. Al parecer también se le habían  presentado algunos problemas de trabajo. Los novios estaban muy nerviosos. ¡No podían empezar sin él! Tendrían que esperar un poco más.

 
Sentados en sus sitios estaban ya Mortimer Goth, Farid Kamel; los padres de la novia Gan y Elisa Huan; y Catarina Vanderburg, distinguida vecina de Hidden Springs que no se había perdido ninguna de las bodas de esta familia a pesar de que nadie la había invitado. Quienes sí fueron invitados y estuvieron ahí desde muy temprano fueron Shantel Langeeraak y su novio Shark Racket. Gwyneth tomó su lugar a lado de su marido, Calvin Dipperson, quien respiró aliviado al verla llegar. Por él, la ceremonia podía comenzar enseguida.


A los pocos minutos llegó el papá del novio, el profersor Khaled Wassem. Todos se volvieron a mirarlo excepto Elisa, quien no pudo evitar sentirse nerviosa con su llegada. A su marido Gan también le preocupaba el inevitable encuentro, pero mantuvo la calma. Aaron y Kay se miraron emocionados. Khaled ya estaba aquí. ¡Ya podían comenzar con la ceremonia! Khaled fue a sentarse en el único asiento que quedaba libre: justo a lado de Elisa. Ambos se saludaron educada y discretamente. Ya no queda nada de lo que hubo alguna vez en sus corazones excepto un bello recuerdo. Los años habían pasado y ahora sus hijos se iban a casar... Gan contuvo la respiración. El bisabuelo Farid se apresuró a confortarlo:
-- Tranquilo hijo, eso ya está en el pasado.
--Lo sé y estoy tranquilo. Gracias, Mr. Kamel.


 Ahora sí, bajo un cielo lleno de estrellas, Kay y Aaron estaban listos para jurarse amor enterno. Desde sus asientos, Elisa y Khaled contemplaban orgullosos a sus respectivos hijos. Lo que seguía era el intercambio de anillos pero antes de comenzar, Kay se volvió  a mirar a su madre como si quisiera decirle con la mirada: "Todo va a estar bien, mamá. Ya lo verás".


Y procedieron con la entrega de los anillos. Primero fue el turno de Kay:
--Aaron, recibe este anillo como prueba de mi amor.
--Kay, recibe este anillo como prueba de mi amor.
Finalmente, Kay y Aaron estaban casados. ¡Qué felicidad! Por supuesto un beso selló la promesa.


Y así terminó la ceremonia. La concurrencia aplaudió con todas sus fuerzas. Se veían muy contentos,  Mortimer hasta lloró de emoción. Nabila miraba orgullosa a su hijo. No tenía dudas de que sería feliz con Kay, y no sentía ningún rencor hacia Elisa Goth. La relación entre ella y Khaled había sido antes de conocerlo, así que, como dicen: "Lo que no fue en tu año, no fue en tu daño." Elisa, completamente ajena a los pensamientos de Nabila, se olvidadó por completo de la tensión y se puso a arrojar arroz, mientras exclamaba alegremente: "¡Arriba los novios!".


Según la tradición, los novios tenían que cortar el pastel de bodas, pero como la ceremonia había comenzado tarde y eran ya más de las 3 AM, la mayoría de los invitados ya había tenido que retirarse. De todas formas cortaron la tarta, para cumplir con la costumbre y porque ambos se morían de hambre. El banquete ya se estaba sirviendo, pero en tanto una rebanada de pastel no caía nada mal. Fue una pena que no todos los invitados pudieran estar presentes en el corte del pastel, pero aún así los novios se veían felices. Para ellos había sido la boda perfecta, con toda su familia y amistades acompañándolos aunque fuera por un tiempo corto.


Los últimos en retirarse fueron los abuelos de Kay, Mortimer y Myra Goth. Kay tuvo una larga e interesante conversación con su abuelo sobre lógica, robótica, genética, inventos, pociones, en fin cosas de científicos. Incluso le habló sobre su experimento con la Fruta Prohibida. Mortimer quedó impresionado. "No cabe duda, es una auténtica Goth, igual que su madre". Pensó para sus adentros. Aaron y Myra charlaron sobre jardinería, cocina, arte y otros temas de interés para los dos. La charla estuvo tan buena que los abuelos se quedaron hasta el amanecer para luego retirarse exhaustos, pero muy orgullosos de su nieta y su nuevo nieto político.


Kay tuvo un momento a solas, mientras Aaron salía a acompañar a los abuelos hasta su auto. No podía dejar de mirar su anillo de bodas y apenas si lograba contener las lágrimas de emoción. Luego recordó su conversación con el abuelo y la Fruta Prohibida que crecía en el laboratorio. Habían pasado casi 24 horas desde la última vez que había entrado a verla. ¿Cómo estaría ahora?


Con vestido de novia y todo, Kay corrió al laboratorio para atender a su planta. Su estado actual era: Madura. La planta lucía un tanto extraña y por su aspecto, parecía que muy pronto, al fin, daría su fruto. 

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