viernes, 17 de octubre de 2014

Tony y Cassandra Descubren Isla Paraíso

(Vuelven las Aventuras del Explorador Tony Langeeraak)


Los misterios escondidos bajo las aguas del océano y las tierras no descubiertas de Isla Paraíso atrajeron el interés de el famoso explorador, periodista y escritor Tony Langeeraak. Habiendo agotqado ya los tesoros de las catacumbas de Egipto; recorrido todos y cada uno de los pasajes secretos en China; y vaciado las arcas de los sótanos en viejas mansiones de Francia, ahora se disponía a ir tras las riquezas que, según los rumores, aguardaban bajo el inmenso mar de Isla Paraíso.

 

Tony siempre había sido un hombre de tierra firme, el océano había sido hasta ahora un medio extraño para él. Así que lo primero que tuvo que hacer fue entrenarse en la habilidad del buceo y hacer decensos cortos a las profundidades, donde quedó maravillado con la vida marina. Las cuevas ocultas en el arrecife atrajeron poderosamente su curiosidad, pero lo que no le hizo nada de gracia fueron los tiburones que acechaban al volver a la superficie. Así que el mar no era sólo un medio difícil, sino considerablemente hostil. Pues habría que andarse con cuidado.

 

Tony no llegó solo a Island Paradise, su esposa y sus hijos vinieron con él. Cassandra incluso tomó un empleo como Salvavidas en las playas de la Isla, donde, apenas el primer día tuvo la oportunidad de realizar su primer rescate, ganándose así la confianza de los isleños. A Cassandra no le fue difícil adaptarse a su nueva carrera, ya que como acróbata retirada y atleta consumada, poseía la condición más que perfecta y la resistenccia necesaria para el puesto, sólo tuvo que prepararse en lo respectivo a Primeros Auxilios.

 

Antes de enrolarse en ninguna misión, Tony quiso conocer bien la isla, por tanto se dedicó a navegar, a veces en lanchas de motor o de remos, otras en aquasled y algunas hasta en tabla de Windsurf recorrió de arriba a abajo las aguas de Island Paradise, preparándose para el momento de iniciar su primera aventura. La vida de la isla lo absorbió rápido y el trabajo comenzó a llegar, pero el corazón de Tony estaba lleno de nostalgia. Echaba de menos sus viajes alrededor del mundo, a sus conocidos en Shang Simla y a sus contactos en Al Simhara; pero a quienes más extrañaba era a sus queridos amigos de Champs LeSims.

 

Ahí vivía esa persona especial a quien había prometido no nombrar, pero no podía evitar recordar. Era ella  a quien más extrañaba, sin embargo se había propuesto olvidarla, o al menos intentarlo. No iba a ser fácil y menos tras haberse enterado que, muy pronto, tendría que regresar a Champs LeSims, a su adorada Francia.

Nota: Si no has leído Los Viajes y Aventuras del Explorador Tony Langeeraak, puedes comenzar a hacerlo aquí.

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