viernes, 3 de octubre de 2014

Nuevos Amigos


Después que todos se fueron a dormir, Sabrina tuvo tiempo para convivir con Escarlata. Fue así como descubrió que pasar un rato con él la cargaba de energía. Sin embargo, tuvo que dejar a Escarlata unos momentos ya que Winston no podía dormir y tuvo que leerle de nuevo. Por suerte Winston volvió a dormirse casi al instante y Sabrina regresó a su trabajo. Con la energía que le había dado el dragón, tuvo fuerzas suficientes para escribir el resto de la noche. Trabajó tanto y tan inspiradamente que hasta pudo enviar unos cuantos capítulos para ser publicados. Mejor aún, recibió un total de 29 simoleones por ellos.

 

Por la mañana Wylie seguía resfriado, así que Sabrina le ofreció hacerse cargo de su jardín después de que los niños se fueran a la escuela. Por cierto se les estaba haciendo tarde por lo que Sabrina tuvo que apurarlos. Tristan por el contrario ya se encontraba en el autobús, pero Winston se moría de hambre y no quería abandonar su segundo plato de cereal. - Vamos, Winston, date prisa. ¡El autobús está esperando afuera!
 - Sí, mamá. Ya voy, ya voy... - Winston dio un beso a su madre y salió corriendo. 
La paz volvió momentáneamente a la casa de los Luck-Goth. Por suerte para Wylie era su día libre, así que podía quedarse en casa a recuperarse.


Mientras Wylie tomaba una larga siesta, Sabrina decidió salir a recorrer el vecindario para conocer a sus vecinos. Todos ellos bastante interesantes, por decir lo menos. Primero saludó a su vecina de a lado, Susie Sackholme y a su hija Lorna. A ambas les gusta tanto la Jardinería como la Cocina. Qué pena que Wylie no hubiera podido venir a conocerlas, se habrían entendido muy bien. Durante una larga conversación sobre sus intereses, Sabrina les contó que era escritora y que ya iba en su segunda novela. A Susie esto le pareció emocionante, pues es aficionada a la lectura. Camino a casa, Sabrina se encontró con otro extraordinario personaje, el policía Fintan Mithrillen. No cabía duda, Dragon Valley estaba lleno de gente intersante, lástima que por aquel día no pudo conocer a más pues los niños estaban por volver de la escuela y ella debía volver a casa.


A la salida de la escuela Winston pidió permiso para ir a jugar a casa de uno de sus compañeros de clase, Corren Dwyer. Winston y Corren se habían entendido bien desde el principio. En cambio a Tristan no le interesó la amistad del tal Corren, incluso pareció celoso de no tener la usual atención de su hermano gemelo. En fin, Tristan volvió solo a casa para comer con sus padres, mientras Winston se la pasó de fábula en la casa de su nuevo amigo. Después de hacer la tarea jugaron Piedra, Papel o Tijeras, y luego Corren le presentó a su hermana Nora, que era muy parecida a él. Winston volvió a casa al anochecer, cansado pero feliz. Esa noche no hubo juego de dominó, ni cuentos en la cama porque Sabrina también había pescado la gripe. De todas formas, había sido un día inolvidable, especialmente para Winston. A partir de entonces, el tiempo pareció volar en Dragon Valley...

1 comentario: