jueves, 23 de octubre de 2014

La Nueva Vida de los Langeeraak

Amaneció en Island Paradise...


Los Langeeraak terminaron de instalarse en su nueva y comfortable casa. No les costó ningún trabajo adaptarse a ella. Desde luego, siempre habían vivido cómodamente, pero esto era Island Paradise y ahora disfrutaban de pequeños lujos distintos a los de la ciudad, como la enorme piscina con vista al mar, un acuario interiro y largos paseos en bote por los alrededores.


Dichos paseos se convirtieron en el pasatiempo favorito de Simon, a quien se le veía a leguas que sería un aventurero como su padre. Tal vez algún día también se convirtiera en un gran explorador.

 

Los fines de semana, sin embargo, los Langeeraak no los pasaban en su nueva casa, sino en la casa-bote. Ahí, Simon, Daniel y Jessica descansaban de la escuela, mientras Cassandra se ponía en forma para su siguiente jornada de trabajo. Los lunes por la mañana cuando los niños volvían a la escuela, Tony y Cassandra disfrutaban de un rato a solas antes de marcharse a trabajar. Las cosas entre ellos habían mejorado bastante desde la noche de la mudanza, menos mal, pues aún les quedaba un largo camino que recorrer como pareja y como padres.  

 

Sus hijos ya no eran unos niños. Daniel y Jessica estaban en plena adolescencia; y Simon acaba de convertirse en adulto, pronto tendría que asistir a la Universidad, o al menos era lo que deseaban Tony y Cassandra. Pero a Simon le costaba trabajo tan sólo pensar en dejar la Isla. Se había habituado tanto a la vida cerca del mar que la Universidad no le parecía nada atractiva, o al menos no por el momento.


Después de los breves días de descanso, Cassandra se reintegró a su trabajo como Salvavidas en la playa, donde a diario hacía gala de sus dotes atléticas y de sus recién estrenados conocimientos de Primeros Auxilios. La verdad, aquella carrera parecía estar hecha a su medida.


Tony también volvió a su trabajo, esta vez más formalmente, pues decidió registrarse como Buzo en uno de los hoteles de la Isla para buscar por encargo peces exóticos y otras especies del fondo marino. Sus viajes alrededor del mundo habían quedado suspendidos hasta nuevo aviso, así que ahora en lugar de buscar tesoros en las tumbas y pirámides, los buscaría en el fondo del mar.


Llegó el anochecer a la isla. Una enorme luna brillaba sobre la cafetería 'Flying V'. Era el paisaje que los Langeeraak contemplarían cada noche de ahora en adelante desde su nuevo hogar de Island Paradise.

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