miércoles, 8 de octubre de 2014

La Boda y la Luna de Miel

Sandy y Griffin se casaron en una ceremonia en el jardín de su casa que tiene vista a la playa. Sandy quizo que fuera algo sencillo, con sólo unos pocos invitados, la mayoría compañeros de trabajo.  A su familia en Hidden Springs seguro no les parecería cuando se enteraran, pero ella lo había preferido así, ya que si les hubiera notificado sobre su matrimonio sus padres habrían estado ahí al día siguiente, organizando una gran recepción con cientos de invitados. O peor aún, insistirían en que todo se llevara a cabo en Hidden Springs, lo cual habría sido aún más complicado.


 Ni siquiera tuvieron que salir de viaje de bodas, pasaron su luna de miel en Sunlit Tides, que era como el paraíso en casa. Ahí disfrutaron de la playa, los atardeceres y la vida nocturna durante los días de asueto que les habían concedido en la oficina. Pasaron largas horas en la playa Captain Jack y disfrutaron de deliciosas cenas a la luz de las lámparas tikki en el restaurant Midnight Moon.



Después de pasear por cada rincón de Sunlit Tides, tomaron un tiempo para descansar y practicar sus aficiones como la pintura, la pesca y la mixologia en la cual Griffin ya era casi un experto. En el último día del asueto, Sandy pasó el día en el spa y luego contemplando el atardecer en su sitio favorito de recreo, mientras Griffin disfrutaba de la piscina. Sandy había estado algo preocupada por lo que dirían sus padres cuando al fin les notificara que se había casado. Claro, no podía culparlos por disgustarse, pero el hecho de que su padre fuera Gobernador y su madre la alcaldesa de Hidden Springs, y el protocolo que eso implicaba habría sido demasiado estrés para Sandy. 


Por fin la noche antes de volver al trabajo, Sandy decidió llamar a sus padres para darles la noticia."Perdonen mamá y papá por haber hecho las cosas así, pero por fin soy una persona independiente, y lo mejor de todo, he encontrado el amor de mi vida. Ahora lo que más amo está aquí, en Sunlit Tides". Amin y Jane se mostraron tristes y algo disgustados, pero la alegría de saber que Sandy había encontrado el amor pudo más y se conformaron con la promesa de que algún día irían a visitarlos a Hidden Springs. Cuando Griffin volvió de la piscina, juntos tomaron una siesta y Sandy olvidó sus preocupaciones. Era la última noche de su luna de miel y quería disfrutarla plenamente, en su paraíso particular, frente al mar de Sunlit Tides. 

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