miércoles, 16 de octubre de 2013

Un Regalo muy Especial



Faltaban dos días para el examen final y Farah  seguía asistiendo a fiestas todas las noches. A media semana hubo una fogata en la fraternidad.


La fiesta duró hasta el amanecer y al final, Farah se fue corriendo a casa, esperando poder dormir aunque fuera una hora.


El curso estaba por terminar y no había estudiado mucho. Tampoco habia avanzado con su siguiente novela, ni terminado el retrato de Harold. Así que esa mañana se prometió a sí misma: ni una fiesta de la fraternidad más.


El despertador sonó casi enseguida. Si quería llegar temprano tendría que desayunar de prisa. No había dormido más que media hora.


Ni las hierbas que le agregó a los hot cakes lograron quitarle el sueño.


Lo que la ayudó a despertar fue el aguacero que comenzó a caer en cuanto salió del dormitorio.


Otra vez iba tarde a clase. ¡A correr!


Ese día el clima estuvo terrible. Lluvia torrencial, rayos, truenos y mucho viento. Farah casi se alegró de poder estar dentro del aula, aunque para ser francos, se pasó la clase durmiendo...


A la salida, otra vez tuvo que dar autógrafos en nombre de Robert.
"Oh, muchas gracias, Farah! Robert Remington es mi cantante favorito!"
"Sí, claro, aquí. Aquí tienes tu autógrafo. Yo me voy por un café". 


"Un Frothiccino doble con caramelo y chispas de chocolate por favor".
 De vez en cuando hay que probar algo nuevo.


Por la tarde siguió lloviendo en la Uni. El Otoño apenas comenzaba, mientras el trimestre tocaba a su fin.


Por la noche habría fiesta en la fraternidad de Harold, pero Farah cumpliría su promesa y no iría. Ya habría tiempo de festejar por todo lo alto cuando terminaran los exámenes.


Por lo pronto se quedaría en casa a terminar el retrato de Harold. Sería un perfecto regalo de despedida.


Listo. El retrato estaba terminado. Farah se había pasado casi toda la noche pintando, y sólo podría dormir unas horas antes de irse a clase.


No durmió mucho, apenas tres horas, pero fue suficiente para recuperarse, además se le acababa de ocurrir una idea para su nueva novela y quería comenzar a escribir.


Por la noche sí asistió a la reunión en la fraternidad de Harold, pero sólo con el propósito de entregarle el retrato.


"Aquí tienes, Harold, mi regalo de despedida".
 "Aw, muchas gracias, Farah, que gran detalle de tu parte."


Farah iba a extrañar a Harold. Ahora era su mejor amigo, por no decir el único. Sentía tanto cariño por él que era casi seguro que, de no ser casada, probablemente hasta se habría enamorado.

La foto del recuerdo...


"Oh, rayos, no puedo ver nada".
"Lo siento, Harold".


"No te preocupes, Farah. Gracias por ser mi mejor amiga".
 Ahora sí, era la despedida. En verdad era una lástima. Habrían hecho una pareja perfecta, pero no podía ser, por dos razones: primero, como dije antes, Farah era casada. Y segundo, Harold era, pues... un hada? O silfo o duende, como se llame. Quizá por eso era tan especial. De cualquier forma, siempre sería su mejor amigo...

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